La sospecha de escribir bien
La primera norma de la netiqueta pedía recordar que hay un humano del otro lado. Treinta años después, el problema es probar que uno lo es.
Regulación
Treinta años separan la netiqueta de 1995 de las nuevas obligaciones de transparencia para la inteligencia artificial.

Lectura editorial
La columna compara la netiqueta voluntaria de 1995 con normas actuales que imponen transparencia y protocolos mediante sanciones. El artículo 50 del Reglamento europeo de IA y el Decreto 0769 colombiano muestran que ciertas obligaciones de convivencia digital pasaron de la costumbre al derecho. Ese cambio no prueba una maldad colectiva, sino el deterioro de incentivos, reputaciones y mediaciones que antes contenían los abusos. La regulación ofrece un piso útil: exige avisos y respuestas institucionales. Sin embargo, no puede fabricar consideración, juicio ni carácter, y pierde valor si las etiquetas se aplican indiscriminadamente a cualquier uso de inteligencia artificial.
Esta reseña fue preparada para el sitio oficial. La columna completa se conserva en sus medios de publicación originales.
Publicaciones originales
La versión íntegra fue publicada por Al Poniente y se encuentra también en El Cotejo. Ambos enlaces abren el texto en su medio correspondiente.
Fuentes mencionadas
Una selección de documentos, investigaciones o artículos citados en la columna.