Lo que notó el diccionario
Slop, rage bait y parasocial: las palabras del año revelaron un internet que produce más fricción que entendimiento.
Trabajo e IA
La inteligencia artificial puede ayudar a redactar, pero hay conversaciones y decisiones cuya responsabilidad sigue siendo humana.

Lectura editorial
Esta columna traza una frontera práctica para el uso de la inteligencia artificial en el trabajo. Automatizar una tabla o un resumen conserva el propósito de la tarea, pero encargar a un modelo una disculpa, un pésame, una evaluación o una negociación puede vaciar el gesto que debía crear vínculo. La diferencia no depende de la elegancia del texto, sino de la atención y la posición personal que el destinatario espera encontrar. Como criterio, propone imaginar si incomodaría explicar cómo se redactó el mensaje. También advierte que evitar el esfuerzo emocional priva al remitente del proceso mediante el cual aclara lo que realmente piensa.
Esta reseña fue preparada para el sitio oficial. La columna completa se conserva en sus medios de publicación originales.
Publicaciones originales
La versión íntegra fue publicada por Al Poniente y se encuentra también en El Cotejo. Ambos enlaces abren el texto en su medio correspondiente.
Fuentes mencionadas
Una selección de documentos, investigaciones o artículos citados en la columna.